11 septiembre, 2026

Una pregunta de $6.000 millones: ¿cómo se acumuló la deuda de Santo Tomé con ASSA?

Edificio de la Municipalidad de Santo Tomé.

EDITORIAL | Por Santoto Digital

 

El Gobierno provincial explicó que la deuda del Municipio con Aguas Santafesinas tiene un efecto “en espejo” con la morosidad de los usuarios. Pero la explicación abre nuevas preguntas: cuánto se recaudó, cuánto se pagó por el agua, cuándo comenzó a crecer el pasivo y qué ocurrió con el convenio de pago que se había acordado.

 

 

Hay una pregunta que quedó instalada en Santo Tomé después de que Aguas Santafesinas (ASSA) llevara a la Justicia el reclamo por una deuda municipal que ya supera los $6.000 millones: ¿cómo se llegó hasta ahí?

La pregunta no parte de suponer que el Municipio tiene $6.000 millones guardados o que todo lo que los vecinos adeudan por el servicio fue efectivamente cobrado. La explicación brindada por el ministro de Economía de Santa Fe, Pablo Olivares, apunta justamente a otro problema: un descalce financiero entre lo que los usuarios pagan por el servicio y lo que el Municipio debe afrontar por el agua que compra a ASSA.

Según explicó el funcionario, existe una relación prácticamente “en espejo” entre la morosidad de los usuarios santotomesinos y la deuda que la Municipalidad mantiene con la empresa provincial. El problema, sostuvo, es especialmente difícil de absorber para un municipio de la escala de Santo Tomé, que cuenta con unas 28.000 o 29.000 cuentas, frente a las aproximadamente 800.000 que administra ASSA.

La explicación tiene una lógica financiera sencilla: si una parte de los usuarios no paga en tiempo y forma, el Municipio pierde capacidad para afrontar sus propias obligaciones. Pero también deja planteado el interrogante central: ¿cuánto dinero ingresó efectivamente a las arcas municipales durante estos años y cuánto de ese dinero fue destinado al pago del agua que ASSA suministra a la ciudad?

La deuda no apareció de un día para el otro

El reclamo judicial de ASSA no comenzó con los $6.000 millones.

En septiembre de 2025, el concejal Rodrigo Alvizo ya advertía públicamente que la deuda rondaba los $2.500 millones. Casi un año después, la empresa confirmó que el pasivo había superado los $6.000 millones y que había decidido recurrir a la Justicia para intentar recuperar esos recursos.

La propia ASSA confirmó que la deuda corresponde al agua que suministra a Santo Tomé a través del Acueducto Desvío Arijón, cuyo costo es trasladado por el Municipio a los usuarios.

Hay, además, otro dato que forma parte de la discusión: según la información difundida públicamente, el Municipio había alcanzado un convenio de pago con ASSA para regularizar el pasivo, pero ese acuerdo no habría sido cumplido en los términos previstos.

Eso agrega otra pregunta a la ecuación: si el problema era un desfasaje entre la recaudación y el costo del servicio, ¿por qué la deuda siguió creciendo incluso después de que se acordara un mecanismo para regularizarla?

¿Cuánto se recaudó y cuánto se pagó?

Es probablemente la información que falta para entender con precisión qué ocurrió.

El Municipio cobra a los usuarios los conceptos vinculados al servicio sanitario. De hecho, el costo del agua que ASSA suministra mediante el acueducto es trasladado a los contribuyentes a través de la estructura de tasas municipales.

Por eso, conocer solamente el monto de la deuda con ASSA no alcanza.

Para reconstruir el recorrido de esos recursos habría que conocer cuánto recaudó la Municipalidad por agua y cloacas durante 2024, 2025 y lo que va de 2026; cuánto de esa recaudación correspondió efectivamente al agua adquirida a ASSA; cuánto se pagó a la empresa provincial; cuánto quedó pendiente y qué destino tuvo la diferencia.

Son datos que, hasta ahora, no fueron explicados públicamente con el nivel de detalle que permitiría cerrar la discusión.

La exintendenta Daniela Qüesta planteó precisamente ese interrogante al sostener que cuando dejó la Municipalidad, en diciembre de 2023, no existía deuda con ASSA y que durante su gestión los recursos recaudados por el servicio se destinaban al pago del agua.

El oficialismo municipal deberá ahora explicar qué ocurrió desde entonces.

La explicación de Olivares cambia parte de la discusión

La explicación del ministro introduce un elemento que no debería perderse de vista.

Si la deuda con ASSA es efectivamente consecuencia de una morosidad de magnitud similar entre los usuarios del servicio, entonces el problema no sería simplemente que el Municipio dejó de pagar mientras seguía cobrando. Habría también un problema estructural de financiamiento: una Municipalidad con unas 29.000 cuentas intentando absorber el atraso de sus contribuyentes mientras debe pagar regularmente a un proveedor mayorista.

ASSA, en cambio, tiene una escala muy superior y puede distribuir ese impacto entre unos 800.000 usuarios, según el argumento planteado por Olivares.

Y justamente ese argumento aparece ahora como uno de los fundamentos del traspaso del servicio.

La Provincia sostiene que la incorporación de Santo Tomé al sistema de ASSA permitirá aprovechar esa escala y mejorar la capacidad de inversión y administración del servicio. En paralelo, se anunció un plan de inversiones de entre $6.000 y $9.000 millones para los próximos tres años.

Pero una cosa es explicar por qué el esquema municipal pudo haber llegado a un límite financiero y otra, distinta, es reconstruir cómo se generó una deuda de más de $6.000 millones y por qué un convenio de pago tampoco logró resolverla.

La pregunta de $6.000 millones

El traspaso a ASSA puede resolver hacia adelante parte de los problemas que presenta el actual esquema de prestación. Pero no borra automáticamente la deuda acumulada.

Tampoco responde qué pasó durante el período en el que el Municipio siguió cobrando a los usuarios mientras el pasivo con la empresa provincial aumentaba.

Por eso, detrás del anuncio del cambio de prestador queda una pregunta que todavía necesita respuestas concretas:

¿Cómo se pasó de una Municipalidad que, según la gestión anterior, no tenía deuda con ASSA a una deuda superior a $6.000 millones, y cuánto de ese desfasaje puede explicarse por la morosidad de los usuarios?

La respuesta no debería quedar solamente en una explicación política. Para entender qué ocurrió con el servicio de agua de Santo Tomé hace falta mirar los números: cuánto entró, cuánto salió, cuánto se pagó, cuánto se dejó de pagar y cómo evolucionó la deuda hasta llegar a los tribunales.

Porque ahora que ASSA está a punto de convertirse en el nuevo prestador, la discusión ya no es solamente quién va a manejar el agua de Santo Tomé.

También es necesario saber cómo se llegó hasta acá.

 

 

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