El Ejecutivo deberá enviar al Concejo Municipal la ordenanza que habilite el cambio de prestador. La iniciativa llegará a un cuerpo legislativo de nueve integrantes, donde el espacio del intendente Miguel Weiss Ackerley cuenta con cinco bancas. La discusión tendrá como telón de fondo la deuda de más de $6.000 millones que el Municipio mantiene con ASSA.
El anuncio del traspaso del servicio de agua potable y cloacas de Santo Tomé a Aguas Santafesinas (ASSA) tendrá ahora su capítulo legislativo. El cambio todavía deberá pasar por el Concejo Municipal, donde se discutirá una de las decisiones de mayor alcance sobre los servicios públicos de la ciudad en los últimos años.
El proyecto será enviado por el Ejecutivo y llegará a un Concejo de nueve integrantes en el que el oficialismo ocupa cinco bancas. El escenario, de entrada, resulta favorable para el intendente, aunque el tratamiento del proyecto permitirá conocer qué condiciones pretende establecer la municipalidad para concretar la transferencia y qué planteos formulará la oposición.
La discusión, sin dudas, no será menor. Si la ordenanza avanza, Santo Tomé dejará atrás el esquema mediante el cual el Municipio presta actualmente el servicio y pasará a integrarse al sistema de ASSA. El cambio alcanzará la prestación, la facturación, el mantenimiento de las redes y las inversiones necesarias para sostener el servicio.
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También deberá establecerse qué ocurrirá con los trabajadores municipales vinculados al área, con la infraestructura que hoy administra el Municipio y con las instalaciones utilizadas para garantizar el abastecimiento. El convenio que acompañe la transferencia será, en ese sentido, una pieza central para conocer qué responsabilidades conservará cada parte.
Una discusión que llega con la deuda sobre la mesa
El debate legislativo tendrá un contexto que difícilmente pueda ser soslayado.
El anuncio del traspaso se conoció pocos días después de que ASSA reclamara judicialmente al Municipio una deuda superior a los $6.000 millones correspondiente al suministro de agua a Santo Tomé.
La situación derivó además en un pedido de interpelación al intendente impulsado por la oposición, que busca conocer cómo se generó el pasivo y qué ocurrió con los recursos vinculados al servicio.
Ahora, esos mismos concejales deberán analizar el proyecto que propone modificar por completo el esquema de prestación. La discusión sobre la deuda y el traspaso son cuestiones diferentes, pero llegan al edificio de calle Sarmiento prácticamente al mismo tiempo.
Por eso, uno de los puntos que inevitablemente aparecerá durante el tratamiento será el destino de los más de $6.000 millones que el Municipio mantiene pendientes con ASSA. El anuncio del cambio de prestador no implica, por sí mismo, que esa deuda desaparezca ni define todavía cuál será su tratamiento.
Qué deberá definir el Concejo
La ordenanza será el primer paso para conocer las condiciones concretas del cambio. Allí deberá quedar establecido, entre otros aspectos, cuándo se produciría efectivamente el traspaso y bajo qué esquema ASSA comenzaría a prestar directamente el servicio.
También será necesario conocer cómo se vincularán desde entonces los vecinos con el nuevo prestador, qué sistema de facturación se aplicará y qué tarifa deberán afrontar los usuarios.
Son definiciones que adquieren todavía mayor relevancia porque el cambio no se plantea como una modificación provisoria del esquema actual, sino como una transferencia de la prestación a la empresa provincial.
Cinco bancas sobre nueve
El oficialismo llega a esta discusión con una posición favorable dentro del recinto. El espacio que responde al intendente ocupa cinco de las nueve bancas, mientras que las cuatro restantes corresponden a la oposición.
Eso marca una correlación de fuerzas que, a priori, le permite al Ejecutivo afrontar el tratamiento de la ordenanza con un margen político importante.
Pero también coloca al Concejo frente a una responsabilidad particular. La aprobación de la iniciativa no agotará la discusión sobre el agua: el expediente deberá permitir conocer qué se transfiere, qué obligaciones asume cada parte y qué tratamiento tendrá la situación económica que hoy enfrenta el Municipio con ASSA.
El anuncio político ya fue realizado. Ahora comienza la etapa legislativa.
Y si el proyecto finalmente es aprobado, los concejales habrán dado luz verde a mucho más que un cambio administrativo: habrán definido quién prestará el agua y las cloacas de Santo Tomé, bajo qué condiciones y con qué responsabilidades durante los próximos años.
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