26 julio, 2026

Diciembre del ’97: El histórico recital de Los Redondos en Colón

Lluvia, barro y devoción. El Indio Solari sobre el escenario de Colón en una noche que terminó convirtiéndose en leyenda para varias generaciones de ricoteros.

Santa Fe estaba bajo agua, pero la convocatoria fue igual. El 13 de diciembre de 1997, Los Redondos tocaron en Colón ante una multitud que convirtió el barro en parte del ritual y escribió una de las páginas más recordadas de la historia ricotera.

El sábado 13 de diciembre de 1997 quedó marcado en la historia de Los Redondos y también en la memoria de miles de fanáticos que llegaron a Santa Fe desde distintos puntos del país.

Aquella noche, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se presentaron en el estadio Brigadier General Estanislao López en el cierre de la gira de Luzbelito, en un recital que desafió la lluvia, el barro y las dificultades técnicas.

Las intensas tormentas registradas durante las horas previas dejaron el campo de juego prácticamente anegado. El escenario debió ser reforzado para garantizar el espectáculo y buena parte del estadio se convirtió en un barrial. Pese a esas condiciones, una multitud copó la ciudad para acompañar a la banda en su última presentación de 1997.

Santa Fe, 13 de diciembre de 1997. Mientras el campo de juego se convertía en un barrial, el Indio encabezaba una nueva misa ricotera.

Durante más de dos horas, Los Redondos interpretaron clásicos como El pibe de los astilleros, Vencedores Vencidos, Un poco de amor francés, Juguetes perdidos, Mi perro dinamita y el tradicional cierre con Ji Ji Ji. Las crónicas de la época estimaron una convocatoria de entre 15.000 y 30.000 personas.

Uno de los momentos más celebrados de la noche fue el regreso de Motorpsico al repertorio. El tema, incluido en Oktubre, volvió a sonar en vivo después de varios años y desató una de las mayores ovaciones del recital.

Tomada desde el público, la imagen retrata la dimensión de una de las misas ricoteras más recordadas de los años noventa.

La lluvia también dejó su huella sobre el espectáculo. Hubo inconvenientes con el sonido y el barro complicó el desarrollo del show, aunque nada alcanzó para opacar una noche que todavía hoy ocupa un lugar especial entre los seguidores de la banda.

Las imágenes de miles de fanáticos cantando bajo la lluvia, cubiertos de barro frente al escenario, forman parte de uno de los recitales más recordados que Los Redondos ofrecieron en el interior del país.

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