Las reiteradas denuncias por robos en distintos barrios de la ciudad reflejan una problemática que se profundiza. En los últimos días, vecinos de la zona de Lisandro de la Torre y Saavedra volvieron a reclamar mayor presencia policial y medidas concretas para frenar la ola delictiva.
La inseguridad vuelve a ocupar un lugar central en la agenda de los santotomesinos. Las denuncias por robos ya no se concentran en un sector específico de la ciudad y, con el paso de las semanas, se repiten en distintos barrios con modalidades cada vez más variadas.
Uno de los reclamos más recientes surgió de vecinos de la zona de Lisandro de la Torre y Saavedra, quienes denunciaron una seguidilla de hechos delictivos que incluyen entraderas, robo de reguladores de gas, sustracción de medidores de agua y otros ilícitos cometidos durante la noche. Los residentes aseguran que los episodios son frecuentes y cuestionan la falta de respuestas efectivas para prevenirlos.
LEÉ MÁS: Inseguridad: un delincuente atacó a un menor de 15 años y le robó la bicicleta
Pero ese caso no es un hecho aislado.
Durante las últimas semanas, Santoto Digital dio cuenta de una sucesión de hechos de inseguridad registrados en distintos puntos de Santo Tomé: el violento ataque a un joven que fue apuñalado para robarle el celular, el homicidio de un hombre en plena tarde en Frutos al 3200, asaltos a mano armada, robos bajo la modalidad de escruche y reiterados casos de sustracción de motocicletas.
La reiteración de estos hechos alimenta una creciente sensación de preocupación entre los vecinos, quienes afirman que el delito ya no distingue barrios ni horarios.
Frente a este escenario, muchos optaron por reforzar las medidas de seguridad en sus viviendas y comercios. La instalación de cámaras particulares, alarmas y la creación de grupos de WhatsApp para compartir alertas se han convertido en herramientas habituales para intentar prevenir nuevos delitos.
Especial preocupación generan los robos de reguladores de gas y medidores de agua, ya que, además del perjuicio económico para las familias y comerciantes, implican riesgos para la seguridad de las personas y afectan servicios esenciales.
Mientras tanto, el reclamo se repite con un mismo denominador común: mayor presencia policial, patrullajes preventivos durante la noche y una estrategia sostenida de investigación que permita identificar y desarticular a quienes protagonizan estos hechos.
Más allá de cada caso puntual, la sucesión de episodios registrados en distintos puntos de Santo Tomé vuelve a poner sobre la mesa una demanda que se escucha cada vez con más fuerza: recuperar la tranquilidad en los barrios y devolverles a los vecinos la sensación de seguridad que hoy sienten cada vez más lejana.
