18 agosto, 2026

Reforma electoral en Santa Fe: el número que puede achicar el mapa político rumbo a 2027

Legislatura de Santa Fe. Imagen de archivo.

Diputados avanza este jueves hacia la media sanción de un nuevo Código Electoral. Detrás del debate técnico sobre boletas y porcentajes se juega algo más de fondo: qué tan plural o concentrada será la Legislatura que surja en 2027.

Con la media sanción que el oficialismo espera conseguir este jueves, Santa Fe está por reescribir las reglas con las que se disputará el poder legislativo durante al menos la próxima década. Más allá del debate técnico sobre boletas y porcentajes, la reforma toca algo mucho más sensible: quién entra y quién queda afuera del reparto de bancas.

El corazón del asunto: el piso de representación

Desde 2027, la totalidad de la Cámara de Diputados se elegirá por sistema proporcional, un cambio que en principio debería traducirse en un Parlamento más plural. Pero ese efecto depende enteramente de un número que todavía se está negociando: el porcentaje mínimo de votos que una fuerza necesita para entrar al reparto de bancas.

Las posiciones en danza —3% para el socialismo, 3,5% para sectores del PJ, 5% para el radicalismo— no son matices menores. Según las simulaciones del Observatorio Político Electoral de la UNR, un umbral del 4-5% podría achicar de seis a tres los espacios políticos con representación en la Legislatura. Es decir: la misma reforma que en el papel amplía la proporcionalidad puede, en los hechos, funcionar como un filtro que consolida a las fuerzas grandes y desplaza a las minorías.

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Ahí está el problema de fondo: un sistema proporcional con piso alto no es muy distinto, en su resultado práctico, de un sistema mayoritario con maquillaje proporcional.

El diseño de la boleta, un arrastre estratégico

El otro cambio con impacto político directo es el paso de cinco a tres boletas en las elecciones generales. Al unificar gobernador y diputados en una misma papeleta, se refuerza el «efecto arrastre» de la candidatura ejecutiva sobre las listas legislativas. En la práctica, esto favorece a las fuerzas con candidatos a gobernador competitivos y le complica la vida a espacios que hoy sobreviven con buena performance legislativa pero sin figura ejecutiva propia — de ahí el reclamo de sectores como el de Amalia Granata para poder presentar listas legislativas sin acompañarlas con un candidato ejecutivo.

Quién gana y quién pierde con esta arquitectura

El oficialismo llega a esta discusión en la mejor posición posible: con los votos encaminados, la negociación abierta con el peronismo y, sobre todo, con un diseño —piso alto combinado con arrastre ejecutivo— que tiende a beneficiar a las fuerzas que ya están consolidadas. No sorprende que sea Unidos quien fije los tiempos del debate.

El PJ, por su parte, discute matices —insiste en mantener las cinco boletas también en las generales— pero esa diferencia no parece alcanzar para trabar el proyecto. Todo indica que podría acompañar con una o más de una mano alzada, sin que eso implique una posición unánime.

En el fondo

La reforma se vende como una modernización técnica —ordenar 200 artículos dispersos, adecuar el Código a la reforma constitucional de 2025—, pero su verdadero efecto político se juega en dos decisiones que parecen menores y no lo son: cuánto arrastre le das al Ejecutivo sobre las listas, y qué tan alto ponés la valla para entrar al Parlamento. Ahí se define si en 2027 Santa Fe tendrá una Legislatura más plural o una más concentrada en pocas fuerzas, aunque el sistema formalmente se llame «proporcional».

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