OPINIÓN – Por Santoto Digital
En medio del conflicto con docentes y estatales, la Provincia sostiene y reordena un andamiaje de designaciones directas que contrasta con el discurso de austeridad.
Mientras docentes y trabajadores estatales sostienen medidas de fuerza y cuestionan la oferta salarial del Gobierno provincial, la estructura política del Ejecutivo continúa moviéndose bajo otra lógica: la de los cargos de asistencia técnica.
Un ejemplo reciente es el de la ex intendente de Santo Tomé, Daniela Qüesta, designada como Asistente Técnico Nivel I, la categoría más alta dentro del esquema. Pero el caso no es aislado ni excepcional: forma parte de un sistema que se amplió y consolidó durante el último año.
La figura está regulada por el Decreto Nº 154/2003 y fue reformulada por el Decreto Nº 0458/2024, que extendió de seis a diez los niveles de asistencia técnica y estableció que sus salarios se calculen como porcentaje del cargo de Director Provincial.
En el caso del Nivel I, la remuneración equivale al 75% del sueldo de un Director Provincial, ubicándose en la franja superior del esquema.
Un andamiaje político consolidado
En los papeles, los Asistentes Técnicos deben abocarse a tareas de asesoramiento, estudios puntuales o asistencia directa a las máximas autoridades del área. Incluso se deja expresamente aclarado que no pueden desempeñar funciones propias del personal estable del Estado.
En la práctica, se trata de cargos de confianza política, sin concurso, con designación a dedo y dependencia funcional del titular del área. La ampliación de categorías permitió mayor flexibilidad para incorporar perfiles técnicos o contener dirigentes dentro del Ejecutivo.
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El Decreto 0458 fundamentó los cambios en la “transparencia, austeridad y eficiencia del gasto público”. Sin embargo, el crecimiento del esquema ocurre en simultáneo con un escenario de tensión salarial con los trabajadores estatales.
El contraste
Mientras en la calle se debate la pérdida del poder adquisitivo, descuentos por días de paro y reclamos por recomposición, puertas adentro se sostiene y reordena una estructura de asistencia política que ya suma cientos de designaciones en distintos niveles del Estado provincial.
El caso de Qüesta es apenas un ejemplo visible dentro de un mecanismo mucho más amplio. En un contexto donde el discurso oficial apela a la austeridad, cada nueva designación en la cúspide del esquema de asistencia técnica reaviva el debate sobre prioridades y señales políticas.
Porque mientras el ajuste se discute hacia abajo, la ingeniería del poder se sigue acomodando hacia arriba.
