Un informe del CEPA revela que mientras se redujo la planta estatal en Santa Fe, los cargos políticos se triplicaron durante la gestión de Pullaro.
Mientras el discurso oficial insiste en el ordenamiento del Estado y la austeridad, los números cuentan otra historia. Una bastante menos prolija.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina expone con claridad lo que ya se percibe en los pasillos: la gestión de Maximiliano Pullaro redujo la planta de trabajadores, pero al mismo tiempo infló —y fuerte— la estructura política.
El dato más contundente: los cargos políticos pasaron de 662 en 2023 a 2.115 en 2025. Es decir, más que se triplicaron en apenas dos años.
Pero el detalle es todavía más revelador. Por un lado, crecieron las autoridades superiores —directores, subsecretarios, secretarios y ministros— que saltaron de 562 a 749 cargos. Un incremento del 33% que, lejos de ser marginal, consolida una estructura jerárquica cada vez más pesada.
Sin embargo, el verdadero
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El verdadero engranaje de esta estructura está en los asistentes técnicos. Se trata de cargos de designación directa, sin concurso, con fuerte dependencia política. Durante la gestión anterior existían apenas cuatro niveles. La actual administración no solo los multiplicó, sino que creó siete categorías nuevas, llevando la escala hasta el nivel 12.

¿El resultado? Los niveles 1 a 4 pasaron de 100 a 365 cargos (un salto del 265%) y, como si eso fuera poco, se sumaron 1.001 nuevos puestos en los niveles 5 al 12, que directamente no existían.
Traducido: se amplió la base de la política rentada, con cargos hechos a medida y sin filtros administrativos.
Y claro, todo esto tiene un costo.
Según el mismo informe del CEPA, entre enero y marzo de 2025 un asistente técnico nivel 1 cobraba más de 3,3 millones de pesos mensuales, mientras que un secretario superaba los 7,5 millones. Cifras que no incluyen extras, viáticos ni otros adicionales habituales en este tipo de funciones.
Así, mientras se ajusta por un lado, se expande por el otro.
El modelo es claro: menos Estado en términos de trabajadores de carrera, pero más política en términos de cargos de confianza. Una reconfiguración que no reduce el gasto, sino que lo redirige.
Y que deja una pregunta incómoda picando: ¿achique del Estado o redistribución del poder?
Además, el relevamiento llega hasta diciembre de 2025, por lo que el número final aún está abierto y sigue creciendo.
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