La Justicia de Santa Fe condenó a un hombre a nueve años de prisión por abusos sexuales cometidos contra una familiar cuando era menor de edad. Los hechos ocurrieron en Santo Tomé y la causa llegó a juicio después de una demora de aproximadamente una década.
La sentencia fue dictada por la jueza Cecilia Labanca, integrante del Colegio de Jueces Penales de Primera Instancia de Santa Fe, quien además ordenó la detención inmediata del condenado una vez finalizada la audiencia.
El hombre, identificado como Juan Diego B., fue declarado autor del delito de abuso sexual gravemente ultrajante calificado por la guarda, en concurso ideal con promoción a la corrupción de menores agravada por la guarda y por la edad de la víctima.
Según la acusación, los hechos ocurrieron cuando la víctima tenía 10 años y se encontraba bajo el cuidado del condenado, quien era primo hermano de su padre y era considerado su tío dentro del ámbito familiar.
De acuerdo con lo planteado durante el juicio, los abusos se habrían extendido durante un período de entre tres y cuatro meses, en momentos en que los padres de la niña se encontraban trabajando.
Una causa que demoró una década
Uno de los aspectos destacados durante el proceso fue el tiempo transcurrido desde el inicio de las actuaciones hasta la realización del juicio oral.
Según señaló la querella, la causa permaneció paralizada durante aproximadamente diez años antes de llegar a la instancia de debate.
La representación de la víctima estuvo a cargo del abogado Hernán Kovacevich, mientras que la acusación fue sostenida por la fiscal Natalia Giordano. La defensa del condenado fue ejercida por Ignacio Alfonso Garrone.
La querella había solicitado una pena de 17 años de prisión. Finalmente, la jueza Labanca impuso una condena de nueve años y dispuso que el hombre quedara detenido de manera inmediata en la misma sala de audiencias.
La situación de la familia después de la denuncia
Durante el debate, la querella sostuvo que la menor había recibido amenazas para que no contara lo ocurrido. Tiempo después, pudo hablar con su abuela, quien comunicó la situación a los padres y posteriormente se inició la investigación judicial.
La representación de la víctima también señaló que, luego de la denuncia, la familia recibió amenazas y decidió dejar Santo Tomé para radicarse en el sur del país.
Actualmente, la víctima tiene 20 años.
Desde la querella remarcaron además el impacto que, según su planteo, tuvo lo ocurrido y el prolongado tiempo que llevó el proceso judicial.
La sentencia se conoció esta semana en los Tribunales de Santa Fe y la detención del condenado se concretó inmediatamente después de la lectura de la resolución.
