23 abril, 2026

UCR Santo Tomé: renovación, interna y el fantasma de una derrota política temprana

Comité de la UCR Santo Tomé. Imagen de archivo.

OPINIÓN – Por Santoto Digital

El radicalismo local define su conducción en un contexto de debilidad: sin intendencia, sin concejales y con una interna que expone más de lo que ordena.

La Unión Cívica Radical de Santo Tomé atraviesa horas decisivas. El partido se encamina a renovar sus autoridades en un escenario completamente distinto al de años anteriores: sin el control de la intendencia —tras 16 años consecutivos— y sin representación en el Concejo Municipal, luego de la salida del ex edil Mario Montenegro.

En ese contexto, lo que debería ser un proceso interno de reorganización empieza a mostrar señales de tensión. La discusión de fondo es clara: ¿habrá lista de unidad o el radicalismo irá a una interna?

Lejos de ser un detalle menor, la posibilidad de una interna expone una fragilidad política que impacta directamente en la figura de la ex intendenta Daniela Qüesta, quien en las últimas semanas comenzó a dar señales de un posible regreso al escenario local.

Qüesta, que tras dejar el municipio ocupó cargos en el gobierno provincial y actualmente se desempeña como asistente técnica, intenta reordenar su espacio. Sin embargo, si no logra imponer un candidato propio en la conducción partidaria, el dato político sería duro: su retorno comenzaría con una derrota interna.

Y no sería una derrota simbólica. Sería la confirmación de que el liderazgo que sostuvo durante años ya no ordena como antes.

Pero el escenario se complejiza aún más.

Del otro lado, aparece una figura vinculada al actual intendente Miguel Weiss Ackerley, que también busca quedarse con la presidencia del partido. Es decir, el radicalismo local no solo discute nombres: discute poder, alineamientos y, sobre todo, su relación con la actual gestión.

Ahí está el nudo político.

Porque, en rigor, no se trata de oficialismo contra oposición: todos los sectores en disputa forman parte del mismo espacio político, Unidos para Cambiar Santa Fe. La diferencia pasa por los recorridos, los alineamientos internos y las construcciones de poder que cada uno arrastra. Mientras un sector responde al radicalismo histórico santotomesino (el que llevó a Daniela Qüesta a la intendencia), otros emergen con vínculos más recientes dentro del esquema actual, incluso con terminales en la gestión del intendente Miguel Weiss Ackerley.

Hasta ahora, no hay consenso. Y lejos de encaminarse a una síntesis, las posiciones aparecen cada vez más endurecidas.

En ese marco, una interna podría terminar siendo mucho más que una elección partidaria: sería la exposición pública de un radicalismo golpeado, sin conducción clara y en plena disputa por su sello.

Tras dos años fuera del poder, la UCR de Santo Tomé enfrenta su momento más incómodo: reconstruirse sin estructura, con pocos cargo en provincia y, ahora, con diferencias que ya no se pueden disimular.

La pregunta ya no es solo quién conduce el partido.
La verdadera incógnita es si el radicalismo logra ordenarse… o profundiza su crisis.

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