13 febrero, 2026

El conflicto se cerró, pero el salario básico sigue atrasado

Maximiliano Pullaro.

Aunque el Gobierno destacó el nuevo piso salarial como una respuesta al reclamo policial, el decreto no modifica el salario básico, que continúa siendo el componente más atrasado de la escala. La mejora impacta en el ingreso mensual, pero no corrige la estructura que define la carrera y la futura jubilación.

El anuncio del gobernador Maximiliano Pullaro logró lo que políticamente necesitaba: cerrar el conflicto y colocar cifras altas en la discusión pública. Un piso de $1.350.000 y adicionales que pueden superar los $2 millones construyen un impacto comunicacional fuerte. Pero el debate no está en el número que se comunica, sino en la estructura que lo sostiene.

Pero el eje de la discusión no parece estar en el número final, sino en su composición.

Mientras el Gobierno exhibe el monto “de bolsillo” como prueba de reconocimiento a las fuerzas, desde sectores vinculados al ámbito policial —como expuso el portal APROPOL— advierten que el decreto no modifica el salario básico, que continúa siendo el verdadero punto débil de la estructura. Y allí está el núcleo del problema.

Porque el básico es el corazón del sistema salarial: es el que ordena la carrera, impacta en la antigüedad, determina ascensos y, sobre todo, define el haber jubilatorio. Si ese componente permanece atrasado, el resto de los conceptos —garantías, compensaciones, adicionales por operatividad o zona— funcionan como parches que elevan el ingreso mensual, pero no corrigen el desfasaje estructural.

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En términos prácticos, el Gobierno elevó el piso efectivo que cobra un agente en actividad, pero no reconstruyó la escala. Es una diferencia técnica que tiene consecuencias políticas y económicas. Un salario sostenido por sumas no remunerativas puede mejorar el presente, pero no necesariamente consolida derechos futuros.

El conflicto, entonces, se desactivó por la vía del ingreso inmediato. Sin embargo, la discusión de fondo —la recomposición del básico— quedó intacta. Y allí es donde la crítica se vuelve más ruidosa: si el básico sigue atrasado, el reconocimiento no es estructural, sino circunstancial.

En un contexto donde la Provincia reivindica la mejora en los indicadores de seguridad y el rol clave de la fuerza, la pregunta que queda flotando es si el modelo elegido fortalece verdaderamente la carrera policial o si, una vez más, prioriza la urgencia sobre la reforma profunda.

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